I’m going to tell you straight,
between the struggle and the heartache.
There’s a bitter taste, the bitter taste of a better place.
We burn, we bleed, we won’t give up on our dreams.
This suffering means more to me.
We burn, we bleed, we won’t give up on our dreams.
I will put my strength in numbers.
I’m going to tell you straight,
between the struggle and the heartache.
There’s a bitter taste, the bitter taste of a better place.
Convincing ourselves we can see through the pain.
But still I find hate; it heals me.
We convinced our loved ones they were never to blame,
For the promise we made.
We can sleep in our own grave, we’re alive in our own way.
For every time I live my life in regret,
I find my pride in having nothing left.
We’re all better off respecting those in the cemetery.
If you’re one of us; turn your fist to the monarchy.
I will put my strength in numbers; this is the six.
We’ll put our strength in numbers; this is the six.
I’m holding out for what I believe, have we given up or just gave it away?
I will take forever to love the part of this I hate.
I will get the best of us, to make the better me.
Convincing ourselves we can see through the pain.
But still I find hate; it heals me.
We convinced our loved ones they were never to blame,
For the promise we made.
We can sleep in our own grave, we’re alive in our own way.
For every time I live my life in regret,
I find my pride in having nothing left.
“… a lo mejor tuve miedo de que leyera en tu mano alguna verdad sobre mí, porque fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas…”
Mi boca es traicionera, tiene la opción de guardarse las cosas, a veces, otras veces de vomitarlas sin medición, pero mis ojos, mis ojos son un umbral, un umbral del alma que conlleva tu nombre sin rostro, tu alma intangible, tu esencia intocable, esaescencia que intoxica mi ser de oscuridad y llena mis días de luz y de magia, si, de esa magia que me mostro el camino, el camino incorrecto pero mio, el camino con tropiezos pero mios, tan real que ni los sueños se asemejan a aquel mundo imaginario donde vivíamos, donde no habia alrededores y los “demás” eran extraños, ajenos de aquellos umbrales, tuyos como míos, llenos de sinsabores deliciosos de “te extraño” llenos de soledades innecesarias por aquel camino de piedras que me hiciste andar. Fue mi boca, la boca que aprendió a besar tus labios, y te enseñé como besar los mios, y de este modo eran -nuestros-, pero aquello era una estancia de tiempo corto, un suelo hecho realidad, donde los escenarios y actos cambian por segundo sin dar estancia ni explicación. Pero aun así ella seguía ahi no entendía el por que, si la vida ya habia seguido, el tren habia arrancado y ella se había quedado en la estación esperando… sin saber exactamente que o a quien, pero sentía que aquello le iba a cambiar su vida ]”alegía salpicada de sangre”, pero sin pensarlo, entro al baño y lleno su cara de agua para aclarar sus pensamientos, y a medida que parpadeaba y miraba su reflejo en el espejo veia algo más, entonces se acerco más y se adentro en aquel reflejo sucio y viejo, y cuando salio de aquel espejo callo a sus pies y lo vio, siempre había estado en su umbral.
“Abre la mente a lo que te manifiesto y aférralo adentro; que no se hace ciencia, sin retención de lo que se ha entendido.”
“Lying tongues are clumsy.”
Cuando sus labios rozaron los míos, sentí aquel sabor amargo, aquel color extraño de aquella boca extraña, sabor a -desconfío-, sabor a -metal-, y allí fue cuando sentí por mi piel bajar su sangre, caliente, y como mi inconsciencia devoraba aquel ser carnal, que ponía sus labios sobre los míos, tanta calidez, tan poco duradera, tan poco sincera, y fue cuando empece a notar el frío en sus ojos que vi que estábamos empapados de sangre, ciertamente agena y como con un nudo en la garganta la tragaba con placer, y en sus ojos decía ”bébela toda” y sentía como ardía mi garganta en llamas, era tan insoportable el dolor, casi tanto como sus palabras. Murmuró un “te amo” a mi oído, y mis pelos se paralizaron completamente, un escalofrío abrazo mi cuerpo indefenso, y comencé a vomitar flores, flores rojas, claro estaba, tal como nuestros labios bañados en sangre, tal como la sonrisa malévola en su rostro atravez del espejo. Y desperté, de nuevo aquella pesadilla, de nuevo ese ser extraño, yo.